Me van a permitir una pequeña muestra de vanidad, les prometo que muy pequeña pero de las que te recompensan un poco el alma y te ayuda a seguir adelante.
Los que me conocen de inicio ven una persona que observa mucho pero habla poco, parezco seria e incluso un poco antipática (si aparece un animal reconozco que me transformo)
Si logran que yo les deje conocerme, van encontrando (creo yo) a una persona con sentido del humor, dispuesta a escuchar e incluso a hablar.
Pero, y se que no es culpa de la gente, poca logra conocerme, tengo miedo a mostrar al mundo quien soy pero, cuando lo hago en ocasiones me he llevado alguna sorpresa.
Una gran animalista estaba apurada, por los animales y personalmente, en ambos casos le podía ayudar y así lo hice. Nunca espero nada a cambio así que lo que llega, si lo hace, es una sorpresa agradable.
Al poco recibo un audio donde me dice que no esperaba eso de mi, que pensaba que sólo me importaban los animales pero que le había demostrado que también las personas, que era capaz de comprometerme y tirar hacia delante, que era difícil encontrar gente así y que muchas gracias.
De verdad que cuando hago algo por personas o animales no espero nada. Lo hago porque, creo que como todo el mundo, quiero dejar este mundo un poco mejor de lo que lo encontré, aunque no se sepa que he sido yo, lo importante es que mejore.
Pero cuando alguien te dice gracias, gracias por estar, eso hace que, costándome mucho salir de mi cascaron, vea que vale la pena. Aunque en la mayoría de las veces nadie se de cuenta, sabes que estás mejorando un poquito, sino el mundo, si tu entorno.
viernes, 29 de marzo de 2019
domingo, 10 de febrero de 2019
YO DE MAYOR
Como ya he contado varias veces, junto a los animales, mi otra pasión es el teatro.
Casi siempre voy sola, y eso da lugar a que me pasen cosas curiosas, unas buenas u otras no tanto.
De estas últimas, por ejemplo, una tarde teatral no llegué pronto y unas mujeres estaban ya sentadas, eran mayores, muy elegantes, y cuando fui a sentarme, les pedí, por favor, que me dejasen pasar y escuché un comentario, de una a otra (tampoco lo intentaron disimular) "mala suerte nos toca la gorda, con lo mal que huelen" Me fui del teatro.
Pero lo ocurrido anoche, en el teatro Zorrilla, fue muy bonito y también con una mujer mayor.
He entrado la primera, primera fila, butaca 1, me ha dicho el portero con una sonrisa "no tiene pérdida, pero no te subas al escenario" A los cinco minutos ha llegado una señora mayor, sola también, y me pide ayuda con su asiento. Se lo indico y empezamos a conversar.
Resulta ser una mujer amante del teatro y los animales, que me habla de las maravillas del teatro y me muestra fotos de su perro. Que me pide ayuda con el móvil porque tenía curiosidades tecnológicas...
Cuando acaba la obra me espera, se presenta, Julia, y me da dos besos con una gran sonrisa "no veremos cuando vuelvas"
Hoy me he visto de mayor y me ha gustado, gracias Julia
Casi siempre voy sola, y eso da lugar a que me pasen cosas curiosas, unas buenas u otras no tanto.
De estas últimas, por ejemplo, una tarde teatral no llegué pronto y unas mujeres estaban ya sentadas, eran mayores, muy elegantes, y cuando fui a sentarme, les pedí, por favor, que me dejasen pasar y escuché un comentario, de una a otra (tampoco lo intentaron disimular) "mala suerte nos toca la gorda, con lo mal que huelen" Me fui del teatro.
Pero lo ocurrido anoche, en el teatro Zorrilla, fue muy bonito y también con una mujer mayor.
He entrado la primera, primera fila, butaca 1, me ha dicho el portero con una sonrisa "no tiene pérdida, pero no te subas al escenario" A los cinco minutos ha llegado una señora mayor, sola también, y me pide ayuda con su asiento. Se lo indico y empezamos a conversar.
Resulta ser una mujer amante del teatro y los animales, que me habla de las maravillas del teatro y me muestra fotos de su perro. Que me pide ayuda con el móvil porque tenía curiosidades tecnológicas...
Cuando acaba la obra me espera, se presenta, Julia, y me da dos besos con una gran sonrisa "no veremos cuando vuelvas"
Hoy me he visto de mayor y me ha gustado, gracias Julia
domingo, 9 de diciembre de 2018
TAMBIÉN LOS REYES MAGOS TIENEN UNA MALA NOCHE
La madrugada del cinco al seis de enero, si alguien se asoma a la calle podrá ver una extraña comitiva.
De lejos, puede parecer un grupo de amigos despistados, pero cuando te acercas... compruebas que es un grupo de amigos despistados. El que es interesante viene detrás, sin embargo no llama la atención.
Son tres ancianos, muy abrigados, y que caminan con calma, como si para ellos, la noche no tuviese fin.
- Vamos a buen ritmo
- Si, hemos hecho bien trayendo a los nuevos, le ponen más ganas, los de siempre a veces desconectan
Un hombre se acercó, de manera ceremoniosa, a los tres ancianos, y en voz baja habló con el más joven. Baltasar (no creo que nadie se sorprenda) se quedó pensativo y lentamente sacó un pequeño tren de juguete, no más grande que un caramelo, y se lo entregó. El hombre corrió en la misma dirección de donde había venido.
- Desde que descubrimos los juguetes píldoras el traslado es más fácil, cuando se hacen su tamaño parece mentira
- Desde luego, recuérdame que al de rojo se lo digamos, el pobre aún carga con los juguetes
Continuaron caminando en silencio, se les veía disfrutar del paseo, la noche era fría pero no desapacible.
De pronto, sin saber bien de donde procedían, unos gritos se fueron acercando al trío. Gritos de agobio y desesperación, varias figuras venían corriendo hacia ellos, que se habían quedados petrificados ante esa manifestación de nervios.
- ¿Qué sucede?- preguntó Melchor
- Este- dijo una mujer señalando a un muchacho- que ha metido la pata ¡pero bien!
Gaspar con sonrisa agradable calmo a la paje y miró al muchacho de frente
- ¿Qué has hecho?- Le preguntó
- Yo... - balbuceó- soy novato... Verá majestad...- con cara asustada dijo- creo que he despertado a un niño y este a su hermana.
- Lo malo no es eso, es que se han puesto en modo caza de Reyes y no se acuestan- añadió la paje con disgusto
- Bueno-rió Gaspar- ¡no es la primera vez Eva, ya se cansarán!
Eva, que era el nombre de la paje, miró a los tres con tristeza y al novato con rabía y dijo suspirando
- Son los Garrido Lemus
En ese momento, la cara de los tres Reyes cambió de color, abrieron la boca pero no soltaron sonido alguno, sus frentes comenzaron a chorrear sudor e incluso Melchor se apoyo en la pared.
El novato, los miró sin entender y dijo algo que los enfureció y les hizo despertar de su susto "un niño es un niño".
Todos se giraron y lo miraron con ojos peligrosos, el paje se hizo más pequeño, físicamente más pequeño, porque los pajes pueden cambiar su tamaño, y murmuró "perdón"
- Esos niños son terroríficos, descendienden de una larga estirpe de cazadores de Reyes... Por padre y madre!
- ¿Es seguro que estaban durmiendo?- preguntó Melchor- esos niños son muy listos. Dinos Luis
El paje, también llamado Luís, que había vuelto a su tamaño, se quedó pensativo, suspiró y dijo "yo pensé que si, y no hice la comprobación"
El murmullo encolerizado de todos los presentes se hizo un grito, la paje veterana tiró su sombrero al suelo, los reyes acariciaron sus barbas... Y el paje se hizo del tamaño de un dado de parchís.
Gaspar miró con cariño a Luis, que aumento su tamaño un poco, y le dijo "al principio todos cometemos errores. Este es grave pero intentemos solucionarlo"
Sus palabras fueron un bálsamo para el resto porque todos, incluso Eva, se relajaron, porque, era verdad, lo que había que hacer era actuar.
- Analicemos la situación. Además de los niños ¿quien más está?
- Pues... El padre, la madre, su tía de Madrid, Belui y Margarita, que son el perro y la gata.
Gaspar sonrió "solucionado, pediremos ayuda a los dos"
- ¿Al perro y la gata? - preguntó asombrado Luis
- Si-Baltasar llamó a un paje cercano- por favor di a Carlos que venga, es urgente e importante
Mientras esperaban guardaron silencio, el joven paje se preguntaba quien sería Carlos, creía conocer a todos los que colaboraban con los Reyes, pero no le sonaba.
Baltasar se fijó en su cara de extrañeza y le explicó, que Carlos era el encargado de negociar con los miembros de la familia que tenían cuatro patas, plumas o escamas. En ocasiones, como la de esa noche, era muy necesario.
Conocía a todos los miembros no humanos, se encargaba de sus regalos y los tenía contentos. Ellos, a cambio, le informaban del comportamiento de los niños y niñas, o le ayudaban en esa Noche especial en caso de necesitarlo.
Con paso tranquilo se les acercó un hombre de mirada limpia, pelo y barba canosa y una sonrisa que lograba llegar al alma e instalarse en ella.
- Buenas noches a todos- dijo
- Hola Carlos- contestó Melchor- no se si ya sabes de que va este asunto
- Me supongo que algo con peludos pero no se más
Eva, comenzó a ponerle al corriente, y la relajada cara de Carlos se fue tornando en un rictus de preocupación, los Reyes lo notaron y lo separaron del grupo, no querían agobiar al resto.
Carlos les explicó que Belui y Margarita eran muy buenos, pero con él tenían una pequeña disputa. Hacía un par de años le pasaron reporte, muy exageradamente positivo, de sus protectores más pequeños, pero Carlos sabía que no eran del todo cierto, que alguna cosilla se habían callado. Se lo dijo, y ambos se ofendieron mucho por lo que consideraron un ataque a su integridad. Desde ese día la conexión no era buena, existía pero no la suficiente. Iba a ser difícil la misión.
Baltasar suspiró, Melchor se quedó pensativo y Gaspar le pidió a Carlos que hiciese todo lo que pudiese para solucionar el problema. Todo estaba en sus manos.
Carlos pidió a Luis que le acompañara y le contara exactamente lo que había pasado.Hablando llegaron a la casa, una vez allí, Carlos empequeñeció lo suficiente para colarse por cualquier sitio sin ser visto, y con una agilidad asombrosa, comenzó a subir por la fachada hasta el tercer piso que es donde vivían los niños. Luís lo miraba con admiración y respetuoso silencio y se quedó esperando por si podía ayudar.
Carlos una vez dentro de la casa pudo observar, y evaluar, la situación.
Las criaturas habían puesto hilos cruzados en las puertas para que los Reyes tropezasen. Sonrió por la inocencia que mostraban, los niños no eran conscientes de que, simplemente, con estar despiertos, era suficiente para que no pudiesen hacer su trabajo.
No había tiempo que perder, tenía que buscar a Belui y Margarita. Pero no hizo falta, porque se los encontró de frente y mirándolo con aire autosuficiente.
- Hola- dijo amigable
- ¿Necesitas nuestra ayuda? - Margarita usó un tono prepotente- os estábamos esperando.
- Bueno pues entonces ya sabéis lo que necesito
- Si, ¿pero que necesitamos nosotros? - Belui arrastró sus palabras con cierta burla
- Os pido disculpas no debí desconfiar de vosotros- intentó que su voz sonara sincera, Carlos sabía que era su única baza para conseguir su ayuda.
Ambos animales le miraron, no parecían convencidos de su sinceridad. Sonrieron maliciosamente y se giraron para marcharse. Carlos suspiro y con humildad dijo "por favor"
De espaldas Margarita y Belui se pararon, pudo notar como se miraban y confió en el buen corazón y, sobre todo, en el amor que tienen a sus compañeros de vida de dos patas.
-Recibiréis chuches extras...
No dijeron nada. Belui con un gesto le invitó a subirse en su lomo y marcharon en busca de los niños.
Sin apenas mirarse, perro y gata, supieron lo que tenían que hacer.
Los hermanos estaban sentados en el salón, en mitad de la oscuridad, sin hablar y casi sin respirar, todos sus sentidos estaban puesto en la caza de los Reyes.
Carlos desde su escondite pudo ver sus caras rojas por la emoción, y se entristeció por la candidez que un niño puede mostrar y que la vida trata de borrar cuando te haces adulto. Sonrió, él logró que su niño viviera siempre y por eso estaba allí, soltó una carcajada al pensar la cara que pondrían sus familiares y amigos si lo viesen la noche de Reyes.
Mientras Margarita se acercó despacio a los hermanos, marcando el paso, con la suavidad que sólo un felino puede tener, y maulló levemente para llamar su atención.
-Margarita calla-dijo el niño, pero ella insistió
-¿Te duele algo? - preguntó la niña mientras la acariciaba
En ese momento Belui entró en acción, corrió al dormitorio de la tía y saltó sobre su cama, Margarita maulló más fuerte. A consecuencia de el empujón y maullido la tía se despertó.
Durante unos segundos no supo que pasaba, Belui la miraba fijamente y parecía sonreír. Lo acarició e intentó seguir durmiendo pero Belui seguía sobre ella lamiéndola. Decidió levantarse por si pasaba algo, el comportamiento del perro no era normal.
Mientras en la otra habitación, los niños, distraídos por Margarita, no se habían dado cuenta de la acción del otro peludete, así que cuando su tía entró en la habitación casi mueren de un infarto.
- ¿Qué hacéis despiertos? - susurró- ¡a la cama ahora mismo!
- ¡Pero tía! - se quejaron
Ella les miró con una ternura que sólo puede sentir quién entiende y quiere a alguien, pero en la oscuridad sus sobrinos sólo sintieron una voz que les regañaba, aunque sin mucha fuerza.
Todos marcharon a la cama.
Los hermanos durmieron con la sonrisa de quien piensa volver a intentarlo, su tía durmió con una sonrisa en el alma de viejos recuerdos y los peludos con la conciencia tranquila y soñando con chuches.
Carlos sacó de sus bolsillos los regalos que habían pedido en sus cartas. Todos los juguetes se convirtieron a su tamaño, y la habitación quedó a la espera de las risas infantiles. No olvidó a los padres, ni a la tía, porque los hermanos no lo habían hecho en sus cartas y por supuesto dejó lo pedido para Margarita y Belui y algún extra más.
Marchó a explicar todo a los Reyes para que estuvieran tranquilos. Era curioso pensar, que al amanecer volvería a su rutina, excepto sus dos peludos, nadie más conocía su secreto.
A la mañana siguiente en casa de los Garrido Lemus había juguetes, libros... pero lo que nadie se explicaba era porque había tanta chuches para los cuatro patas, pero tantas....
De lejos, puede parecer un grupo de amigos despistados, pero cuando te acercas... compruebas que es un grupo de amigos despistados. El que es interesante viene detrás, sin embargo no llama la atención.
Son tres ancianos, muy abrigados, y que caminan con calma, como si para ellos, la noche no tuviese fin.
- Vamos a buen ritmo
- Si, hemos hecho bien trayendo a los nuevos, le ponen más ganas, los de siempre a veces desconectan
Un hombre se acercó, de manera ceremoniosa, a los tres ancianos, y en voz baja habló con el más joven. Baltasar (no creo que nadie se sorprenda) se quedó pensativo y lentamente sacó un pequeño tren de juguete, no más grande que un caramelo, y se lo entregó. El hombre corrió en la misma dirección de donde había venido.
- Desde que descubrimos los juguetes píldoras el traslado es más fácil, cuando se hacen su tamaño parece mentira
- Desde luego, recuérdame que al de rojo se lo digamos, el pobre aún carga con los juguetes
Continuaron caminando en silencio, se les veía disfrutar del paseo, la noche era fría pero no desapacible.
De pronto, sin saber bien de donde procedían, unos gritos se fueron acercando al trío. Gritos de agobio y desesperación, varias figuras venían corriendo hacia ellos, que se habían quedados petrificados ante esa manifestación de nervios.
- ¿Qué sucede?- preguntó Melchor
- Este- dijo una mujer señalando a un muchacho- que ha metido la pata ¡pero bien!
Gaspar con sonrisa agradable calmo a la paje y miró al muchacho de frente
- ¿Qué has hecho?- Le preguntó
- Yo... - balbuceó- soy novato... Verá majestad...- con cara asustada dijo- creo que he despertado a un niño y este a su hermana.
- Lo malo no es eso, es que se han puesto en modo caza de Reyes y no se acuestan- añadió la paje con disgusto
- Bueno-rió Gaspar- ¡no es la primera vez Eva, ya se cansarán!
Eva, que era el nombre de la paje, miró a los tres con tristeza y al novato con rabía y dijo suspirando
- Son los Garrido Lemus
En ese momento, la cara de los tres Reyes cambió de color, abrieron la boca pero no soltaron sonido alguno, sus frentes comenzaron a chorrear sudor e incluso Melchor se apoyo en la pared.
El novato, los miró sin entender y dijo algo que los enfureció y les hizo despertar de su susto "un niño es un niño".
Todos se giraron y lo miraron con ojos peligrosos, el paje se hizo más pequeño, físicamente más pequeño, porque los pajes pueden cambiar su tamaño, y murmuró "perdón"
- Esos niños son terroríficos, descendienden de una larga estirpe de cazadores de Reyes... Por padre y madre!
- ¿Es seguro que estaban durmiendo?- preguntó Melchor- esos niños son muy listos. Dinos Luis
El paje, también llamado Luís, que había vuelto a su tamaño, se quedó pensativo, suspiró y dijo "yo pensé que si, y no hice la comprobación"
El murmullo encolerizado de todos los presentes se hizo un grito, la paje veterana tiró su sombrero al suelo, los reyes acariciaron sus barbas... Y el paje se hizo del tamaño de un dado de parchís.
Gaspar miró con cariño a Luis, que aumento su tamaño un poco, y le dijo "al principio todos cometemos errores. Este es grave pero intentemos solucionarlo"
Sus palabras fueron un bálsamo para el resto porque todos, incluso Eva, se relajaron, porque, era verdad, lo que había que hacer era actuar.
- Analicemos la situación. Además de los niños ¿quien más está?
- Pues... El padre, la madre, su tía de Madrid, Belui y Margarita, que son el perro y la gata.
Gaspar sonrió "solucionado, pediremos ayuda a los dos"
- ¿Al perro y la gata? - preguntó asombrado Luis
- Si-Baltasar llamó a un paje cercano- por favor di a Carlos que venga, es urgente e importante
Mientras esperaban guardaron silencio, el joven paje se preguntaba quien sería Carlos, creía conocer a todos los que colaboraban con los Reyes, pero no le sonaba.
Baltasar se fijó en su cara de extrañeza y le explicó, que Carlos era el encargado de negociar con los miembros de la familia que tenían cuatro patas, plumas o escamas. En ocasiones, como la de esa noche, era muy necesario.
Conocía a todos los miembros no humanos, se encargaba de sus regalos y los tenía contentos. Ellos, a cambio, le informaban del comportamiento de los niños y niñas, o le ayudaban en esa Noche especial en caso de necesitarlo.
Con paso tranquilo se les acercó un hombre de mirada limpia, pelo y barba canosa y una sonrisa que lograba llegar al alma e instalarse en ella.
- Buenas noches a todos- dijo
- Hola Carlos- contestó Melchor- no se si ya sabes de que va este asunto
- Me supongo que algo con peludos pero no se más
Eva, comenzó a ponerle al corriente, y la relajada cara de Carlos se fue tornando en un rictus de preocupación, los Reyes lo notaron y lo separaron del grupo, no querían agobiar al resto.
Carlos les explicó que Belui y Margarita eran muy buenos, pero con él tenían una pequeña disputa. Hacía un par de años le pasaron reporte, muy exageradamente positivo, de sus protectores más pequeños, pero Carlos sabía que no eran del todo cierto, que alguna cosilla se habían callado. Se lo dijo, y ambos se ofendieron mucho por lo que consideraron un ataque a su integridad. Desde ese día la conexión no era buena, existía pero no la suficiente. Iba a ser difícil la misión.
Baltasar suspiró, Melchor se quedó pensativo y Gaspar le pidió a Carlos que hiciese todo lo que pudiese para solucionar el problema. Todo estaba en sus manos.
Carlos pidió a Luis que le acompañara y le contara exactamente lo que había pasado.Hablando llegaron a la casa, una vez allí, Carlos empequeñeció lo suficiente para colarse por cualquier sitio sin ser visto, y con una agilidad asombrosa, comenzó a subir por la fachada hasta el tercer piso que es donde vivían los niños. Luís lo miraba con admiración y respetuoso silencio y se quedó esperando por si podía ayudar.
Carlos una vez dentro de la casa pudo observar, y evaluar, la situación.
Las criaturas habían puesto hilos cruzados en las puertas para que los Reyes tropezasen. Sonrió por la inocencia que mostraban, los niños no eran conscientes de que, simplemente, con estar despiertos, era suficiente para que no pudiesen hacer su trabajo.
No había tiempo que perder, tenía que buscar a Belui y Margarita. Pero no hizo falta, porque se los encontró de frente y mirándolo con aire autosuficiente.
- Hola- dijo amigable
- ¿Necesitas nuestra ayuda? - Margarita usó un tono prepotente- os estábamos esperando.
- Bueno pues entonces ya sabéis lo que necesito
- Si, ¿pero que necesitamos nosotros? - Belui arrastró sus palabras con cierta burla
- Os pido disculpas no debí desconfiar de vosotros- intentó que su voz sonara sincera, Carlos sabía que era su única baza para conseguir su ayuda.
Ambos animales le miraron, no parecían convencidos de su sinceridad. Sonrieron maliciosamente y se giraron para marcharse. Carlos suspiro y con humildad dijo "por favor"
De espaldas Margarita y Belui se pararon, pudo notar como se miraban y confió en el buen corazón y, sobre todo, en el amor que tienen a sus compañeros de vida de dos patas.
-Recibiréis chuches extras...
No dijeron nada. Belui con un gesto le invitó a subirse en su lomo y marcharon en busca de los niños.
Sin apenas mirarse, perro y gata, supieron lo que tenían que hacer.
Los hermanos estaban sentados en el salón, en mitad de la oscuridad, sin hablar y casi sin respirar, todos sus sentidos estaban puesto en la caza de los Reyes.
Carlos desde su escondite pudo ver sus caras rojas por la emoción, y se entristeció por la candidez que un niño puede mostrar y que la vida trata de borrar cuando te haces adulto. Sonrió, él logró que su niño viviera siempre y por eso estaba allí, soltó una carcajada al pensar la cara que pondrían sus familiares y amigos si lo viesen la noche de Reyes.
Mientras Margarita se acercó despacio a los hermanos, marcando el paso, con la suavidad que sólo un felino puede tener, y maulló levemente para llamar su atención.
-Margarita calla-dijo el niño, pero ella insistió
-¿Te duele algo? - preguntó la niña mientras la acariciaba
En ese momento Belui entró en acción, corrió al dormitorio de la tía y saltó sobre su cama, Margarita maulló más fuerte. A consecuencia de el empujón y maullido la tía se despertó.
Durante unos segundos no supo que pasaba, Belui la miraba fijamente y parecía sonreír. Lo acarició e intentó seguir durmiendo pero Belui seguía sobre ella lamiéndola. Decidió levantarse por si pasaba algo, el comportamiento del perro no era normal.
Mientras en la otra habitación, los niños, distraídos por Margarita, no se habían dado cuenta de la acción del otro peludete, así que cuando su tía entró en la habitación casi mueren de un infarto.
- ¿Qué hacéis despiertos? - susurró- ¡a la cama ahora mismo!
- ¡Pero tía! - se quejaron
Ella les miró con una ternura que sólo puede sentir quién entiende y quiere a alguien, pero en la oscuridad sus sobrinos sólo sintieron una voz que les regañaba, aunque sin mucha fuerza.
Todos marcharon a la cama.
Los hermanos durmieron con la sonrisa de quien piensa volver a intentarlo, su tía durmió con una sonrisa en el alma de viejos recuerdos y los peludos con la conciencia tranquila y soñando con chuches.
Carlos sacó de sus bolsillos los regalos que habían pedido en sus cartas. Todos los juguetes se convirtieron a su tamaño, y la habitación quedó a la espera de las risas infantiles. No olvidó a los padres, ni a la tía, porque los hermanos no lo habían hecho en sus cartas y por supuesto dejó lo pedido para Margarita y Belui y algún extra más.
Marchó a explicar todo a los Reyes para que estuvieran tranquilos. Era curioso pensar, que al amanecer volvería a su rutina, excepto sus dos peludos, nadie más conocía su secreto.
A la mañana siguiente en casa de los Garrido Lemus había juguetes, libros... pero lo que nadie se explicaba era porque había tanta chuches para los cuatro patas, pero tantas....
domingo, 14 de octubre de 2018
SENTIMIENTOS
Los sentimientos, esos pequeños que viven dentro de nosotros y que son tan difíciles de manejar.
Esos a los que me cuesta hacer frente. Esos que han ido evolucionando en mi.
Recuerdo que siendo niña no los mostraba jamás, sufría acoso en el colegio y nunca quise que mis padres y hermanos lo supieran. Así que aprendí a disimular muy bien, por mucho que me doliera el alma yo era la tranquilidad personificada. Jamás le pedí a mi madre no ir al colegio.
Mis padres eran cariñosos, me han demostrado su amor incondicional durante toda mi vida, pero hay un episodio, que sirva de ejemplo, con mi padre que hizo que no desarrollara mi forma de dar cariño. Siempre he sido gorda, a veces más a veces menos, y todos sabemos que a los niños le gusta sentarse en la rodillas de sus padres, yo no era una excepción. Mi padre decía que yo era como "la torre catedralicia" cuando comprendí la ironía dejé de hacerlo, y creo que no tendría más allá de cinco años.
Crecí y con 14 años llegó Beltza, mi primer perro. Con él aprendí a demostrar amor, conocí el maravilloso mundo de los animales y vi que, con ellos me relacionaba mejor que con las personas.
Podría seguir pero no quisiera hacerlo largo, he querido contar lo anterior para que se entienda en el punto en el que me encuentro.
Sigo siendo más feliz con mis amigos de cuatro patas, pero he descubierto algo. Cuando recibo un abrazo de alguien, que lo hace de corazón, que te abraza el cuerpo y el alma, no puedo evitar emocionarme, y para mi propia sorpresa lo hago visible.
Quizás me recuerde los abrazos que necesité y nunca pedí, o quizás mis sentimientos quieran aliarse, por una vez, conmigo y decirme que disfrute de un abrazo sincero
Esos a los que me cuesta hacer frente. Esos que han ido evolucionando en mi.
Recuerdo que siendo niña no los mostraba jamás, sufría acoso en el colegio y nunca quise que mis padres y hermanos lo supieran. Así que aprendí a disimular muy bien, por mucho que me doliera el alma yo era la tranquilidad personificada. Jamás le pedí a mi madre no ir al colegio.
Mis padres eran cariñosos, me han demostrado su amor incondicional durante toda mi vida, pero hay un episodio, que sirva de ejemplo, con mi padre que hizo que no desarrollara mi forma de dar cariño. Siempre he sido gorda, a veces más a veces menos, y todos sabemos que a los niños le gusta sentarse en la rodillas de sus padres, yo no era una excepción. Mi padre decía que yo era como "la torre catedralicia" cuando comprendí la ironía dejé de hacerlo, y creo que no tendría más allá de cinco años.
Crecí y con 14 años llegó Beltza, mi primer perro. Con él aprendí a demostrar amor, conocí el maravilloso mundo de los animales y vi que, con ellos me relacionaba mejor que con las personas.
Podría seguir pero no quisiera hacerlo largo, he querido contar lo anterior para que se entienda en el punto en el que me encuentro.
Sigo siendo más feliz con mis amigos de cuatro patas, pero he descubierto algo. Cuando recibo un abrazo de alguien, que lo hace de corazón, que te abraza el cuerpo y el alma, no puedo evitar emocionarme, y para mi propia sorpresa lo hago visible.
Quizás me recuerde los abrazos que necesité y nunca pedí, o quizás mis sentimientos quieran aliarse, por una vez, conmigo y decirme que disfrute de un abrazo sincero
miércoles, 1 de agosto de 2018
TIERNA PETICIÓN
Hace poco una persona se me quejaba de su pareja, cuando le di mi opinión, que no debió ser de su agrado, me dijo: cállate, tú lo único que sabes del amor es por los libros y las películas.
Me sentó mal, obviamente, pero razonándolo me di cuenta que tenía razón, jamás nadie que no haya sido de mi familia (incluyo a mis perros) me ha dicho, te quiero. Jamás nadie me ha dicho, te quiero por como eres, te quiero por ser tú.
Me sentó mal, obviamente, pero razonándolo me di cuenta que tenía razón, jamás nadie que no haya sido de mi familia (incluyo a mis perros) me ha dicho, te quiero. Jamás nadie me ha dicho, te quiero por como eres, te quiero por ser tú.
Sin embargo recordé que no era del todo cierto, hubo quién si me lo dijo, un niño de unos ocho años, yo tendría 12 más o menos. Era la gorda de los que, casi, todos se reían pero este chaval vio algo en mi, que, quizás, nadie más a vuelto a ver.
Hablábamos de vez en cuando, le gustaba el fútbol y a veces en el parque peloteaba con él. Cuando yo estaba leyendo, él se sentaba a mi lado y me comentaba lo que se le pasaba por la cabeza. Un día me miró muy serio y me dijo: si fuera mayor me casaba contigo.
Ha sido la única propuesta de matrimonio, la única de pareja, que he tenido. En ese momento me pareció muy tierna, con el paso del tiempo además ha sido única.
Hablábamos de vez en cuando, le gustaba el fútbol y a veces en el parque peloteaba con él. Cuando yo estaba leyendo, él se sentaba a mi lado y me comentaba lo que se le pasaba por la cabeza. Un día me miró muy serio y me dijo: si fuera mayor me casaba contigo.
Ha sido la única propuesta de matrimonio, la única de pareja, que he tenido. En ese momento me pareció muy tierna, con el paso del tiempo además ha sido única.
domingo, 29 de julio de 2018
UN AMIGO QUE SE FUE
Cuando uno es pequeño, o por lo menos en mi caso, a veces coges cariño a personas que no son de tu familia, incluso más cariño que a miembros de la misma.
Eso me pasó a mí con un amigo de la infancia de mi padre. Desde muy peque lo vi como mi tío, me llevaba muy bien con él. Tengo recuerdos de largas conversaciones que me eran muy gratas y divertidas.
Crecí, y la confianza del niño dio paso a la timidez. Desde ese momento cuando lo veía me alegraba, pero a la vez me moría de vergüenza y normalmente lo esquivaba. Recuerdo que en ocasiones me esperaba y hablaba conmigo, insistía para no perder la amistad.
Hace algún tiempo le diagnosticaron cáncer, me puse en contacto con él por Facebook. Estaba bien, era feliz, acababa de ser abuelo, pero no fui a verlo. Mi padres iban a menudo, incluso mi hermano fue. Pero yo me ponía una buena excusa para no ir: no tengo nada que hablar con él, no nos gustan las mismas cosas, he perdido el contacto....Ahora sé que era miedo de no estar a la altura.
Sin embargo mis padres me han dicho que siempre preguntaba por Emilina como él me llamaba. Desgraciadamente falleció, me dolió más de lo que mi familia puede suponer, para mí fue mi primer amigo y no supe estar a la altura.
Recuerdo que no pude llamar a su mujer para darle el pésame, ella le dijo a mi madre que cuando yo quisiera, que lo entendía porque nos queríamos mucho. Cuando me la encontré nos abrazamos y no nos dijimos nada, no hizo falta.
Muchas veces cuando paseo por mí pueblo creo que lo veo, que va aparecer por cualquier rincón y con su sonrisa me dirá: Emilina ¿Ya no saludamos? Lo echo de menos, y se que me ha perdonado porque era una gran persona, pero a mí me está costando perdonarme.
Eso me pasó a mí con un amigo de la infancia de mi padre. Desde muy peque lo vi como mi tío, me llevaba muy bien con él. Tengo recuerdos de largas conversaciones que me eran muy gratas y divertidas.
Crecí, y la confianza del niño dio paso a la timidez. Desde ese momento cuando lo veía me alegraba, pero a la vez me moría de vergüenza y normalmente lo esquivaba. Recuerdo que en ocasiones me esperaba y hablaba conmigo, insistía para no perder la amistad.
Hace algún tiempo le diagnosticaron cáncer, me puse en contacto con él por Facebook. Estaba bien, era feliz, acababa de ser abuelo, pero no fui a verlo. Mi padres iban a menudo, incluso mi hermano fue. Pero yo me ponía una buena excusa para no ir: no tengo nada que hablar con él, no nos gustan las mismas cosas, he perdido el contacto....Ahora sé que era miedo de no estar a la altura.
Sin embargo mis padres me han dicho que siempre preguntaba por Emilina como él me llamaba. Desgraciadamente falleció, me dolió más de lo que mi familia puede suponer, para mí fue mi primer amigo y no supe estar a la altura.
Recuerdo que no pude llamar a su mujer para darle el pésame, ella le dijo a mi madre que cuando yo quisiera, que lo entendía porque nos queríamos mucho. Cuando me la encontré nos abrazamos y no nos dijimos nada, no hizo falta.
Muchas veces cuando paseo por mí pueblo creo que lo veo, que va aparecer por cualquier rincón y con su sonrisa me dirá: Emilina ¿Ya no saludamos? Lo echo de menos, y se que me ha perdonado porque era una gran persona, pero a mí me está costando perdonarme.
lunes, 11 de junio de 2018
LOS ANIMALES TE IMPORTAN DEMASIADO
Me han dicho varias veces esta frase "los animales te importan demasiado". Normalmente quien me lo dice lo hace con un alto grado de condescendencia porque está por encima de mi, moralmente hablando, un rascacielos de pisos, por lo menos asi lo ve él o ella. Tal vez me la digan porque pido que no pisen una hormiga o que no molesten a un pajaro.
Curioso porque yo no les juzgo nunca, precisamente porque no quiero ser juzgada, pero ellos/as se permiten el lujo.
Si que me preocupe el maltrato animal, si que me preocupe las suaves leyes españolas sobre el maltrato, si que me preocupe ayudar a un animal que está en apuros, si que me preocupe ayudar a esas personas que se desviven por los animales, si que me preocupe que las especies desaparezcan del planeta, si que me preocupe que el ser humano avance sin incluir a los seres que dependen de ellos, si que me preocupe...
Si todo eso, para ellos/as es que " los animales me importan demasiado", entonces lo digo alto, claro y con orgullo SI LOS ANIMALES ME IMPORTAN, EL PROBLEMA ES QUE NO TE IMPORTAN A TI
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
ALGO QUE NECESITABA CONTAR
Hoy voy a escribir algo que nunca he contado pero lleva un tiempo quemándome en la boca del estómago. Y necesito, aunque sea aquí, dejar que...
-
Hoy estoy triste, sin ganas de nada. Pero quizás lo más penoso de todo es que quisiera desahogarme pero no me atrevo a hacerlo con nadie. Yo...
-
Os sonará extraño, pero es cierto, intenté entra en la RESAD (real escuela superior de arte dramático) en la modalidad de dirección de escen...
-
Os quiero contar una historia muy real, de las que desgraciadamente se repiten en España demasiado a menudo ¿Por qué? Porque los animales so...
