lunes, 28 de octubre de 2019

HISTORIA CON FINAL FELIZ

Aunque ya os he destripado el final, por favor leer la historia porque es real y a mi, que la he conocido de primera mano, me ha encantado.

Como es muy habitual en este país la historia comienza con el abandono de un cachorro de perro de aguas, si queremos ser exactos cachorra, en una carretera. Vacaciones de Semana Santa y el perro que se compró en Navidad, para los niños, ya es un estorbo, "así que fuera de nuestras vidas" "Lo dejamos en una protectora, que buena gente somos" Abandonar a un animal (sea de la especie que sea) es una de las cosas más bajas que puede hacer el ser humano, el dejarla en una protectora no hace mejor a quien abandona, no hace más feliz al animal abandonado porque el dolor que se les causa es el mismo. 

En otra parte de la ciudad, un niño de unos 10 años llora desconsolado porque su alergólogo le ha dicho que no puede tener perros. No sólo llora el peque, también lo hace su hermano más pequeño y, añado, que los padres tampoco lo llevan bien porque lo quieren tanto como sus hijos. Pero la orden es tajante y saben que han de cumplirla por el bien del pequeño.

Pero de esta familia hay una persona que se queda intranquila, la madre. Ha oído que hay perros que no dan alergias, que no tienen esa caspa, que es el motivo por el que su hijo no puede compartir su vida con uno de esos seres que a ella le hicieron tan feliz porque, siempre, los tuvo en su vida. Comienza a investigar, y descubre que los perros de aguas no dan alergias. Pero ella piensa, que al ser de raza no serán abandonados y que será muy complicado. No lo quieren comprar porque saben lo necesitados que están en las protectoras, asi que comienza su investigación por la zona.

Mientras en la prote están viendo crecer a la pequeña, ya han pasado cuatro meses y se va haciendo mayor, temen que, de seguir así, se hará invisible. Es cariñosa y buena pero, no saben por qué, nadie se fija en ella.

Los astros son caprichosos, y un día deciden alinearse a favor de todos los protagonistas de esta historia. Alguien ve a la pequeña abandonada, que se entusiasma con ella y llama rápido. Efectivamente, es nuestra  madre que se ofrece de casa de acogida, explica su situación y dice que quiere probar para saber si su hijo puede estar con ella. Es la familia ideal para cualquier amigo peludo, asi que la protectora dice "sí, vamos a probar"

Yo conozco esta historia a finales de agosto, veo a una familia feliz con su perra, los niños jugando como locos y la madre presentando a la pequeña a todo el mundo, tan solo llevan con ella una semana, nos explica a todos los que preguntamos por el nuevo del barrio. Su hijo, dice orgulloso, que no tiene alergia, que respira muy bien. La madre se rie y nos pide que crucemos los dedos.

Han pasado un par de meses y no los había visto más, pensé que la historia no tenía un buen final, lo sentía por todos porque realmente se les veía felices. Pero, para mi sorpresa, este finde los he vuelto a ver y me han confirmado que la han adoptado, que están felices los niños, los padres y la perra.

Y ha añadido una frase que a mi me ha encantado: YA SOMOS UNA FAMILIA COMPLETA




viernes, 28 de junio de 2019

GRACIAS GRACE

Hace una semana mi mejor amiga, la hermana que la vida me regaló, me contó algo que me hizo sentirme más orgullosa de ella, si eso es posible.

Frente a su casa, hay un terreno con árboles, desde hace años cuando se levanta es lo primero que ve. Además, una maravillosa persona, su madre destacaba un árbol de entre todos. Desgraciadamente ella ya no está, pero su árbol si.

Pues, esa mañana, observa que están talando los árboles. Cualquier persona hubiera dicho "es una pena pero..." Ella no, salió de su casa corriendo a impedir que eso pasase. Luchó para parar lo que era un dolor mirar. Su mayor sorpresa fue cuando otra chica llega, una colonia de gatos se acobija en los árboles y hay bebés.

Hacen fuerza, llaman a la policía, esperan durante siete u ocho horas a que finalmente se marchen, bajo un sol de justicia cuatro mujeres luchan contra máquinas y trabajadores dispuestos a seguir. No tenían permisos, así que tienen que desistir.

No han podido salvar todos los árboles, afortunadamente su árbol especial sí, y también a los gatitos. Sin embargo ella está hecha polvo, muy triste por no haber salvado a todos.

Para mi es admirable, para mi es un orgullo ser su amiga. Pero si ya lo hecho es la caña, además me escribe "me he hecho alimentadora de gatos y mi hija me ayuda"

Grace gracias por existir


jueves, 23 de mayo de 2019

UN EXTRAÑO RECUERDO

Cuando iba al colegio, lo que antes era EGB, durante los ocho años, que duraba, estabas con los mismos compañeros. Comenzabas con cinco años y terminabas, además de harta, con 12-13 años.

Eso estaba muy bien si conseguías hacer amigos pero...¿y si no lo conseguías? pues que te pasabas los ocho años leyendo en la biblioteca, escapando de risas y burlas, e incluso de palizas.

Tengo que reconocer que, a veces, me dejaban jugar cuando lo hacían al pilla-pilla para que me la ligase siempre. Su idea era que el primero me cazaría rápido y ya, todos, a divertirse. No les salía bien muchas veces porque, a pesar de que estaba gorda, era bastante ágil y me escapaba. No se me olvida una frase que dijo Eduardo "ya ni a la gorda", en el fondo, era más crítica hacia él que hacia a mi pero hizo que dejara de jugar.

Digo esto para meterles en situación de lo que quiero contarles, ninguno o ninguna era muy agradable conmigo, excepciones podían existir pero en días sueltos. De entre todos había un chico, Francisco, que, además, disfrutaba siendo el chico malo. Lo demostraba con sus actos, atacando a los que no se defendían, mostrando lo que robaba, robando...nadie discutía su liderazgo. 

Hoy yendo al trabajo un hombre, que se le parecía mucho, se ha parado junto a mi para cruzar. Me ha venido a la cabeza todo los recuerdos que me unen a Francisco, ninguno bueno. Excepto uno y fue la última vez que lo vi. 

Habíamos terminado en el colegio, hacía unos cinco o seis años, yo volvía de un recado, no era muy tarde, sobre las 9 de la noche. Pasando por una calle, se me planta un muchacho delante y, navaja en mano, me pide todo lo que llevo. Yo lo miro y reconozco a Francisco, le doy lo poco que llevaba encima, "toma" le dije. Francisco me miró, sonrió con cierta dulzura y me dijo "Emilia sigue, no me des nada" y se marchó corriendo.

La única vez que nos vimos a solas mostró cierta empatía conmigo, seguramente si hubiera ido acompañado o siendo el líder, la cosa hubiera sido diferente. Al cruzarme con este hombre he recordado que Francisco me hizo pasar una infancia horrible, que fuí su víctima durante ocho años pero, también, que un día nos miramos a los ojos...y reaccionó de otra forma.

Parecerá una tontería pero me quiero quedar con ese recuerdo por encima de los otros.


viernes, 29 de marzo de 2019

UNA PEQUEÑA VANIDAD

Me van a permitir una pequeña muestra de vanidad, les prometo que muy pequeña pero de las que te recompensan un poco el alma y te ayuda a seguir adelante.

Los que me conocen de inicio ven una persona que observa mucho pero habla poco, parezco seria e incluso un poco antipática (si aparece un animal reconozco que me transformo)

Si logran que yo les deje conocerme, van encontrando (creo yo) a una persona con sentido del humor, dispuesta a escuchar e incluso a hablar.

Pero, y se que no es culpa de la gente, poca logra conocerme, tengo miedo a mostrar al mundo quien soy pero, cuando lo hago en ocasiones me he llevado alguna sorpresa.

Una gran animalista estaba apurada, por los animales y personalmente, en ambos casos le podía ayudar y así lo hice. Nunca espero nada a cambio así que lo que llega, si lo hace, es una sorpresa agradable.

Al poco recibo un audio donde me dice que no esperaba eso de mi, que pensaba que sólo me importaban los animales pero que le había demostrado que también las personas, que era capaz de comprometerme y tirar hacia delante, que era difícil encontrar gente así y que muchas gracias.

De verdad que cuando hago algo por personas o animales no espero nada. Lo hago porque, creo que como todo el mundo, quiero dejar este mundo un poco mejor de lo que lo encontré, aunque no se sepa que he sido yo, lo importante es que mejore.

Pero cuando alguien te dice gracias, gracias por estar, eso hace que, costándome mucho salir de mi cascaron, vea que vale la pena. Aunque en la mayoría de las veces nadie se de cuenta, sabes que estás mejorando un poquito, sino el mundo, si tu entorno.

domingo, 10 de febrero de 2019

YO DE MAYOR

Como ya he contado varias veces, junto a los animales, mi otra pasión es el teatro.

Casi siempre voy sola, y eso da lugar a que me pasen cosas curiosas, unas buenas u otras no tanto.

De estas últimas, por ejemplo, una tarde teatral no llegué pronto y unas mujeres estaban ya sentadas, eran mayores, muy elegantes, y cuando  fui a sentarme, les pedí, por favor, que me dejasen pasar y escuché un comentario, de una a otra (tampoco lo intentaron disimular) "mala suerte nos toca la gorda, con lo mal que huelen" Me fui del teatro.

Pero lo ocurrido anoche, en el teatro Zorrilla, fue muy bonito y también con una mujer mayor.

He entrado la primera, primera fila, butaca 1, me ha dicho el portero con una sonrisa "no tiene pérdida, pero no te subas al escenario" A los cinco minutos ha llegado una señora mayor, sola también, y me pide ayuda con su asiento. Se lo indico y empezamos a conversar.

Resulta ser una mujer amante del teatro y los animales, que me habla de las maravillas del teatro y me muestra fotos de su perro. Que me pide ayuda con el móvil porque tenía curiosidades tecnológicas...

Cuando acaba la obra me espera, se presenta, Julia, y me da dos besos con una gran sonrisa "no veremos cuando vuelvas"

Hoy me he visto de mayor y me ha gustado, gracias Julia

domingo, 9 de diciembre de 2018

TAMBIÉN LOS REYES MAGOS TIENEN UNA MALA NOCHE

La madrugada del cinco al seis de enero, si alguien se asoma a la calle podrá ver una extraña comitiva.

De lejos, puede parecer un grupo de amigos despistados, pero cuando te acercas... compruebas que es un grupo de amigos despistados. El que es interesante viene detrás, sin embargo no llama la atención.

Son tres ancianos, muy abrigados, y que caminan con calma, como si para ellos, la noche no tuviese fin.

- Vamos a buen ritmo
- Si, hemos hecho bien trayendo a los nuevos, le ponen más ganas, los de siempre a veces desconectan

Un hombre se acercó, de manera ceremoniosa, a los tres ancianos, y en voz baja habló con el más joven. Baltasar (no creo que nadie se sorprenda) se quedó pensativo y lentamente sacó un pequeño tren de juguete, no más grande que un caramelo, y se lo entregó. El hombre corrió en la misma dirección de donde había venido.

- Desde que descubrimos los juguetes píldoras el traslado es más fácil, cuando se hacen su tamaño parece mentira
- Desde luego, recuérdame que al de rojo se lo digamos, el pobre aún carga con los juguetes

Continuaron caminando en silencio, se les veía disfrutar del paseo, la noche era fría pero no desapacible.

De pronto, sin saber bien de donde procedían, unos gritos se fueron acercando al trío. Gritos de agobio y desesperación, varias figuras venían corriendo hacia ellos, que se habían quedados petrificados ante esa manifestación de nervios.

- ¿Qué sucede?- preguntó Melchor
- Este- dijo una mujer señalando a un muchacho- que ha metido la pata ¡pero bien!

Gaspar con sonrisa agradable calmo a la paje y miró al muchacho de frente

- ¿Qué has hecho?- Le preguntó
- Yo... - balbuceó- soy novato... Verá majestad...- con cara asustada dijo- creo que he despertado a un niño y este a su hermana.
- Lo malo no es eso, es que se han puesto en modo caza de Reyes y no se acuestan- añadió la paje con disgusto
- Bueno-rió Gaspar- ¡no es la primera vez Eva, ya se cansarán!

Eva, que era el nombre de la paje, miró a los tres con tristeza y al novato con rabía y dijo suspirando

- Son los Garrido Lemus

En ese momento, la cara de los tres Reyes cambió de color, abrieron la boca pero no soltaron sonido alguno, sus frentes comenzaron a chorrear sudor e incluso Melchor se apoyo en la pared.

El novato, los miró sin entender y dijo algo que los enfureció y les hizo despertar de su susto "un niño es un niño".

Todos se giraron y lo miraron con ojos peligrosos, el paje se hizo más pequeño, físicamente más pequeño, porque los pajes pueden cambiar su tamaño, y murmuró "perdón"

- Esos niños son terroríficos, descendienden de una larga estirpe de cazadores de Reyes... Por padre y madre!
- ¿Es seguro que estaban durmiendo?- preguntó Melchor- esos niños son muy listos. Dinos Luis

El paje, también llamado Luís, que había vuelto a su tamaño, se quedó pensativo, suspiró y dijo "yo pensé que si, y no hice la comprobación"

El murmullo encolerizado de todos los presentes se hizo un grito, la paje veterana tiró su sombrero al suelo, los reyes acariciaron sus barbas... Y el paje se hizo del tamaño de un dado de parchís.

Gaspar miró con cariño a Luis, que aumento su tamaño un poco, y le dijo "al principio todos cometemos errores. Este es grave pero intentemos solucionarlo"

Sus palabras fueron un bálsamo para el resto porque todos, incluso Eva, se relajaron, porque, era verdad, lo que había que hacer era actuar.

- Analicemos la situación. Además de los niños ¿quien más está?
- Pues... El padre, la madre, su tía de Madrid, Belui y Margarita, que son el perro y la gata.
Gaspar sonrió "solucionado, pediremos ayuda a los dos"
- ¿Al perro y la gata? - preguntó asombrado Luis
- Si-Baltasar llamó a un paje cercano- por favor di a Carlos que venga, es urgente e importante

Mientras esperaban guardaron silencio, el joven paje se preguntaba quien sería Carlos, creía conocer a todos los que colaboraban con los Reyes, pero no le sonaba.

Baltasar se fijó en su cara de extrañeza y le explicó, que Carlos era el encargado de negociar con los miembros de la familia que tenían cuatro patas, plumas o escamas. En ocasiones, como la de esa noche, era muy necesario.

Conocía a todos los miembros no humanos, se encargaba de sus regalos y los tenía contentos. Ellos, a cambio, le informaban del comportamiento de los niños y niñas, o le ayudaban en esa Noche especial en caso de necesitarlo.

Con paso tranquilo se les acercó un hombre de mirada limpia, pelo y barba canosa y una sonrisa que lograba llegar al alma e instalarse en ella.

- Buenas noches a todos- dijo
- Hola Carlos- contestó Melchor- no se si ya sabes de que va este asunto
- Me supongo que algo con peludos pero no se más

Eva, comenzó a ponerle al corriente, y la relajada cara de Carlos se fue tornando en un rictus de preocupación, los Reyes lo notaron y lo separaron del grupo, no querían agobiar al resto.

Carlos les explicó que Belui y Margarita eran muy buenos, pero con él tenían una pequeña disputa. Hacía un par de años le pasaron reporte, muy exageradamente positivo, de sus protectores más pequeños, pero Carlos sabía que no eran del todo cierto, que alguna cosilla se habían callado. Se lo dijo, y ambos se ofendieron mucho por lo que consideraron un ataque a su integridad. Desde ese día la conexión no era buena, existía pero no la suficiente. Iba a ser difícil la misión.

Baltasar suspiró, Melchor se quedó pensativo y Gaspar le pidió a Carlos que hiciese todo lo que pudiese para solucionar el problema. Todo estaba en sus manos.

Carlos pidió a Luis que le acompañara y le contara exactamente lo que había pasado.Hablando llegaron a la casa, una vez allí, Carlos empequeñeció lo suficiente para colarse por cualquier sitio sin ser visto, y con una agilidad asombrosa, comenzó a subir por la fachada hasta el tercer piso que es donde vivían los niños. Luís lo miraba con admiración y respetuoso silencio y se quedó esperando por si podía ayudar.

Carlos una vez dentro de la casa pudo observar, y evaluar, la situación.
Las criaturas habían puesto hilos cruzados en las puertas para que los Reyes tropezasen. Sonrió por la inocencia que mostraban, los niños no eran conscientes de que, simplemente, con estar despiertos, era suficiente para que no pudiesen hacer su trabajo.

No había tiempo que perder, tenía que buscar a Belui y Margarita. Pero no hizo falta, porque se los encontró de frente y mirándolo con aire autosuficiente.

- Hola- dijo amigable
- ¿Necesitas nuestra ayuda? - Margarita usó un tono prepotente- os estábamos esperando.
- Bueno pues entonces ya sabéis lo que necesito
- Si, ¿pero que necesitamos nosotros? - Belui arrastró sus palabras con cierta burla
- Os pido disculpas no debí desconfiar de vosotros- intentó que su voz sonara sincera, Carlos sabía que era su única baza para conseguir su ayuda.

Ambos animales le miraron, no parecían convencidos de su sinceridad. Sonrieron maliciosamente y se giraron para marcharse. Carlos suspiro y con humildad dijo "por favor"

De espaldas Margarita y Belui se pararon, pudo notar como se miraban y confió en el buen corazón y, sobre todo, en el amor que tienen a sus compañeros de vida de dos patas.

-Recibiréis chuches extras...

No dijeron nada. Belui con un gesto le invitó a subirse en su lomo y marcharon en busca de los niños.
Sin apenas mirarse, perro y gata, supieron lo que tenían que hacer.
Los hermanos estaban sentados en el salón, en mitad de la oscuridad, sin hablar y casi sin respirar, todos sus sentidos estaban puesto en la caza de los Reyes.

Carlos desde su escondite pudo ver sus caras rojas por la emoción, y se entristeció por la candidez que un niño puede mostrar y que la vida trata de borrar cuando te haces adulto. Sonrió, él logró que su niño viviera siempre y por eso estaba allí, soltó una carcajada al pensar la cara que pondrían sus familiares y amigos si lo viesen la noche de Reyes.



Mientras Margarita se acercó despacio a los hermanos, marcando el paso, con la suavidad que sólo un felino puede tener, y maulló levemente para llamar su atención.

-Margarita calla-dijo el niño, pero ella insistió
-¿Te duele algo? - preguntó la niña mientras la acariciaba

En ese momento Belui entró en acción, corrió al dormitorio de la tía y saltó sobre su cama, Margarita maulló más fuerte. A consecuencia de el empujón y maullido la tía se despertó.
Durante unos segundos no supo que pasaba, Belui la miraba fijamente y parecía sonreír. Lo acarició e intentó seguir durmiendo pero Belui seguía sobre ella lamiéndola. Decidió levantarse por si pasaba algo, el comportamiento del perro no era normal.

Mientras en la otra habitación, los niños, distraídos por Margarita, no se habían dado cuenta de la acción del otro peludete, así que cuando su tía entró en la habitación casi mueren de un infarto.

- ¿Qué hacéis despiertos? - susurró- ¡a la cama ahora mismo!
- ¡Pero tía! - se quejaron

Ella les miró con una ternura que sólo puede sentir quién entiende y quiere a alguien, pero en la oscuridad sus sobrinos sólo sintieron una voz que les regañaba, aunque sin mucha fuerza.
Todos marcharon a la cama.

Los hermanos durmieron con la sonrisa de quien piensa volver a intentarlo, su tía durmió con una sonrisa en el alma de viejos recuerdos y los peludos con la conciencia tranquila y soñando con chuches.

Carlos sacó de sus bolsillos los regalos que habían pedido en sus cartas. Todos los juguetes se convirtieron a su tamaño, y la habitación quedó a la espera de las risas infantiles. No olvidó a los padres, ni a la tía, porque los hermanos no lo habían hecho en sus cartas y por supuesto dejó lo pedido para Margarita y Belui y algún extra más.

Marchó a explicar todo a los Reyes para que estuvieran tranquilos. Era curioso pensar, que al amanecer volvería a su rutina, excepto sus dos peludos, nadie más conocía su secreto.

A la mañana siguiente en casa de los Garrido Lemus había juguetes, libros... pero lo que nadie se explicaba era porque había tanta chuches para los cuatro patas, pero tantas....

domingo, 14 de octubre de 2018

SENTIMIENTOS

Los sentimientos, esos pequeños que viven dentro de nosotros y que son tan difíciles de manejar.

Esos a los que me cuesta hacer frente. Esos que han ido evolucionando en mi.

Recuerdo que siendo niña no los mostraba jamás, sufría acoso en el colegio y nunca quise que mis padres y hermanos lo supieran. Así que aprendí a disimular muy bien, por mucho que me doliera el alma yo era la tranquilidad personificada. Jamás le pedí a mi madre no ir al colegio.

Mis padres eran cariñosos, me han demostrado su amor incondicional durante toda mi vida, pero hay un episodio, que sirva de ejemplo, con mi padre que hizo que no desarrollara mi forma de dar cariño. Siempre he sido gorda, a veces más a veces menos, y todos sabemos que a los niños le gusta sentarse en la rodillas de sus padres, yo no era una excepción. Mi padre decía que yo era como "la torre catedralicia" cuando comprendí la ironía dejé de hacerlo, y creo que no tendría más allá de cinco años.

Crecí y con 14 años llegó Beltza, mi primer perro. Con él aprendí a demostrar amor, conocí el maravilloso mundo de los animales y vi que, con ellos me relacionaba mejor que con las personas.

Podría seguir pero no quisiera hacerlo largo, he querido contar lo anterior para que se entienda en el punto en el que me encuentro.

Sigo siendo más feliz con mis amigos de cuatro patas, pero he descubierto algo. Cuando recibo un abrazo de alguien, que lo hace de corazón, que te abraza el cuerpo y el alma, no puedo evitar emocionarme, y para mi propia sorpresa lo hago visible.

Quizás me recuerde los abrazos que necesité y nunca pedí, o quizás mis sentimientos quieran aliarse, por una vez, conmigo y decirme que disfrute de un abrazo sincero

ALGO QUE NECESITABA CONTAR

Hoy voy a escribir algo que nunca he contado pero lleva un tiempo quemándome en la boca del estómago. Y necesito, aunque sea aquí, dejar que...